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Importancia históricaAunque el cornezuelo causa reducciones en la productividad, la preocupación por la enfermedad viene dada ante todo por los diversos alcaloides tóxicos que presentan los esclerocios. Estos alcaloides pueden causar graves problemas de salud tanto en los seres humanos como en los animales. En la Edad Media, una terrible enfermedad humana conocida como "fuego sagrado", "fuego de San Antonio" o “ergotismo” era común aunque imprevisible. Su historia resulta confusa porque los diagnósticos de entonces eran primitivos, por lo que los síntomas que provoca podrían achacarse a otras enfermedades. Los síntomas también variaban dependiendo de qué toxinas, llamadas alcaloides, estaban presentes en los cornezuelos ingeridos, y en qué concentración. Los síntomas más frecuentes incluían extrañas aberraciones mentales, alucinaciones, una sensación de quemazón en la piel o como si los insectos se arrastraran bajo la piel. Las mujeres abortaban con frecuencia, y la fertilidad generalmente se redujo durante los brotes de la enfermedad. Algunas víctimas desarrollaron gangrena debidas a la constricción de los vasos sanguíneos en las extremidades; muchos afectados perdieron pies y manos (figura 9). En los hospitales dedicados a San Antonio, los enfermos de ergotismo eran cuidados hasta que cesaban sus dolorosos y prolongados padecimientos (figura 10).
Los enfermos que se encuentran bajo la influencia de los alcaloides del cornezuelo pueden sufrir convulsiones, accesos maníacos, parecer aturdidos, ser incapaces de hablar o padecer otras formas de parálisis o temblores, y alucinaciones y otras percepciones distorsionadas. Estos comportamientos extraños han sido vinculados con el ergotismo durante la Revolución Francesa y con episodios de brujería acaecidos en Europa y Estados Unidos (en particular, los de Salem, Massachussets). En 1722, Pedro el Grande avanzaba hacia Constantinopla (hoy Estambul) para conseguir un puerto en aguas cálidas, cuando fue detenido en la desembocadura del río Volga por un brote de cornezuelo que envenenó a sus soldados y caballos. Los cornezuelos se asocian con tanta frecuencia al centeno que fueron incluidos en los primeros dibujos botánicos de esta especie vegetal (figura 11). Ésta puede ser una de las razones que llevaron a que se tardara tanto tiempo en asociar el fuego de San Antonio y la ingestión de los cornezuelos. El descubrimiento de la causa del ergotismo en 1670 se atribuye a un médico francés, el Dr. Thuillier. El ergotismo se pudo entonces combatir separando los cornezuelos de los granos sanos antes de molerlos.
Miles de personas han muerto de ergotismo, y las tasas de mortalidad alcanzaron un promedio del 40% en alguna de las epidemias documentadas del siglo XIX. Incluso después de conocerse la causa del ergotismo, mucha gente pobre carecía de fuentes alternativas de alimento en los años de apogeo del cornezuelo del centeno. Muchas vidas probablemente se salvaron cuando se adoptó como alimento la patata o papa, originaria de América del Sur. En cuanto la patata se convirtió en un elemento básico para los campesinos, la producción de centeno y su enfermedad acompañante, el cornezuelo, decayeron en muchas zonas. La fascinación por C. purpurea ha dado lugar a su aparición en varias obras de ficción. En 1994, Robin Cook basó su novela "Los archivos de Salem" (en inglés, Acceptable Risk) en un hongo similar al cornezuelo del centeno aislado en Salem (Massachussets). Un personaje en un episodio de la serie televisiva "Expediente X" (en inglés, X-Files) desarrolla comportamientos extraños después de que le hagan un tatuaje coloreado con un extracto de centeno. Relevancia actualEl cornezuelo reduce la producción porque las semillas o granos son sustituidos por los esclerocios. La enfermedad es más relevante debido a los alcaloides tóxicos producidos por el hongo. Los métodos modernos de limpieza separan los cornezuelos del grano antes de molerse o de que se utilice para la preparación de alimentos para el ganado, pero el proceso es costoso y puede dejar residuos tóxicos. El límite legal del cornezuelo es de 0,3% en peso para el centeno y el trigo y de 0,1% para la cebada, la avena y el triticale. El grano se clasifica como “ergótico” si sobrepasa este nivel y, en ese caso, su valor disminuye. Las toxinas del cornezuelo no se destruyen con la cocción. Las modernas prácticas de manejo reducen las infecciones del cornezuelo en la mayoría de los cultivos de cereales. De vez en cuando, los animales que se dejan pastar en el campo se envenenan con el cornezuelo presente en las hierbas silvestres, sobre todo después de un clima fresco y húmedo prolongado en primavera. El cornezuelo también puede ser un problema allí donde los ganaderos confían en el heno para la alimentación durante el invierno. Cuando sirve de alimento al ganado, los niveles de cornezuelo mayores de 0,3% en peso pueden provocar la pérdida de las puntas de las orejas y otras extremidades cuando el tiempo es muy frío. El cornezuelo sigue siendo un problema significativo para la producción de semillas de gramíneas por las mermas de producción, creando problemas en la cosecha por culpa de los residuos del néctar, y causando restricciones en el envío de la semilla contaminada a otros países. Durante siglos, comadronas y doctores han utilizado el extracto del cornezuelo para acelerar el parto o provocar abortos. En la actualidad, el cornezuelo se cultiva deliberadamente en el campo y el laboratorio con propósitos medicinales. Los químicos han estudiado en profundidad los más de 40 alcaloides que produce este hongo, incluida la infame dietilamida del ácido lisérgico (el alucinógeno LSD), sintetizada en 1938. También se han aislado y modificado diversos compuestos para poder aplicarlos como medicamentos en el tratamiento de migrañas y jaquecas, hemorragias posparto y varios desórdenes psicológicos. Otros hongos relacionadosCornezuelo del sorgo. Varias especies de Claviceps causan la enfermedad del cornezuelo en el sorgo (figura 12). En 1995, Claviceps africana fue descubierto en Brasil, siendo la primera cita fuera de África y Asia. Se propagó rápidamente por la mayoría de las áreas de cultivo del sorgo de todo el mundo, incluidos los Estados Unidos. Se ha encontrado en las Altas Planicies de Texas, donde se produce el 90% de la semilla híbrida de sorgo de los Estados Unidos y el 35% de la mundial. El ciclo vital es similar al de C. purpurea con el añadido de una segunda fase conídica anemocora (aerotransportada) en la superficie de las gotitas de néctar, además de los conidios pegajosos, lo que contribuye a su rápida dispersión. La toxicidad en animales parecía de poca importancia en los estudios de alimentación efectuados con anterioridad, pero la reciente amenaza de esta enfermedad en todo el mundo ha llevado a realizar nuevos estudios para determinar si el hongo es verdaderamente una amenaza para la salud animal en las áreas donde la enfermedad se está extendiendo (véase información adicional en el artículo de APSnet Feature http://www.apsnet.org/online/feature/ergot/top.html.)
Endófitos de gramíneas.. Los pastos más competitivos y tolerantes a la sequía y a los insectos han hecho enfermar a los animales herbívoros. La investigación pertinente reveló la presencia de simbiontes fúngicos que se denominaron hongos endófitos (figura 13). Éstos resultaron ser hongos pertenecientes a la misma familia que el cornezuelo del centeno (Clavicipitaceae).
Los hongos endófitos producen alcaloides similares a los del cornezuelo del centeno, dando como resultado diversas enfermedades animales tales como la "festucosis" (en inglés: fescue toxicosis) o la "modorra del ballico o lolium" (en inglés: ryegrass staggers). Los síntomas son similares a los del ergotismo en el hombre. Puesto que estos hongos se suelen transmitir únicamente por las semillas, se debe tener cuidado de que los endófitos no estén presentes en la semilla usada para la siembra del forraje. Por otra parte, los hongos endófitos son beneficiosos para algunas especies pratenses porque confieren tolerancia a diversas enfermedades y a la sequía, y se utilizan como controladores biológicos de las plagas de insectos filófagos (figura 14). Copyright © 2008 |