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Manejo (o gestión) de la enfermedad

Las opciones de manejo del SMS son limitadas. A pesar de que existen cultivares de soja menos susceptibles al SMS, no hay cultivares altamente resistentes a la enfermedad (Njiti et al., 2002). La aplicación de fungicidas en el surco durante la siembra o como tratamiento de semillas sólo tienen un efecto limitado en la reducción de la enfermedad. La aplicación de fungicidas foliares no tiene ningún efecto en la supresión del SMS debido a que la infección fúngica está restringida al sistema radical y los fungicidas, normalmente, no se mueven hacia abajo por lo cual no alcanzan el sitio de infección. Varias prácticas de manejo pueden reducir el riesgo de daño por el SMS, aunque ninguna de ellas puede prevenir la enfermedad.

Fecha de siembra

Las siembras tempranas predisponen a la soja para la infección. En suelos húmedos y frescos, las plántulas de soja son vulnerables a la infección del patógeno del SMS. Si las condiciones primaverales favorecen el rápido crecimiento de la soja, y no hay lluvias que saturen el suelo durante los estadios reproductivos tempranos, entonces el riesgo del SMS puede ser menor, aunque el hongo esté presente en el suelo. Los campos sin historial del SMS deberían ser los primeros en sembrarse; los campos donde sí es un problema deberían ser los últimos.

Labranza

Los suelos compactados impiden la percolación del agua y restringen el crecimiento radical. Una fuerte lluvia en el momento en que la soja ha alcanzado los estadios reproductivos saturará las áreas compactadas, lo cual promueve el desarrollo del SMS. El riesgo del SMS puede reducirse si se corrigen los problemas de compactación y permeabilidad. El suelo responde de forma diferente a los cambios impuestos por la intensidad de los sistemas de labranza; el arado, cincelado o similares perturbaciones drásticas del suelo afectan fuertemente el drenaje, la posición de los rastrojos, y la composición microbiana del suelo (Aon, 2001; Kladivko, 2001). No sorprende que los informes respecto a los efectos de la labranza en el desarrollo del SMS sean contradictorios. En algunos suelos, la siembra directa (o labranza cero) puede ayudar a reducir la severidad del SMS en comparación con las labranzas con el arado o la combinación de arado y cincel (Seyb et al., 2007; Abney, sin publicar). En otros suelos, la labranza intensiva reduce los niveles del SMS, probablemente porque mantiene el adecuado movimiento vertical de agua en comparación con la labranza reducida (Vick et al., 2006). El mejor drenaje posible y las condiciones de desarrollo radical más propicias pueden facilitarse de diversas maneras—en algunos suelos, puede requerir el uso de una labranza intensiva, mientras que en otros tipos de suelo, la labranza reducida puede ser la más apropiada.

Rotación

La rotación de cultivos puede reducir el riesgo del SMS (Rupe et al., 1997), pero la combinación de maíz-soja en rotación anual, muy común en el cinturón maicero, no reduce la incidencia ni la severidad de la enfermedad (Westphal, sin publicar). Severas epifitias se dieron aún después de muchos años de un continuo cultivo de maíz. La rotación de cultivos reduce el potencial de inóculo de otros patógenos de la soja, pero el cambio a rotaciones anuales de maíz y soja (comparado con rotaciones más largas que incluyen a otras gramíneas y forrajeras) no es efectivo para reducir el riesgo del SMS. Estudios realizados en la Universidad de Purdue encontraron que después de la rotación con maíz, las raíces de soja no estaban visualmente más sanas que las que provenían del monocultivo de soja (Xing & Westphal, sin publicar). Cuando se siembra maíz, la población de patógenos edáficos puede declinar hasta cierto punto, pero no lo suficiente como para reducir la presión de la enfermedad cuando se siembre soja al año siguiente. Aunque una rotación de dos años puede mantener las densidades poblacionales del NQS por debajo de los umbrales si la densidad poblacional inicial es baja, dicha rotación es demasiado corta para reducir el riesgo del SMS.

Cultivares resistentes

Los mejoradores de soja se esfuerzan en desarrollar cultivares resistentes al SMS, pero el progreso ha sido lento. Se desarrollaron algunos métodos de campo e invernadero, que usaban altas tasas artificiales de inóculo sobre granos de sorgo y una selección cuidadosa de los regímenes de riego (Hartman et al., 1997; De Farrias et al., 2006). Aunque la mayoría de las empresas de semillas han eliminado de sus inventarios los cultivares altamente susceptibles, no existen actualmente cultivares altamente resistentes. Dado que las compañías de semillas continuamente introducen al mercado nuevos cultivares y retiran los más viejos, es esencial contar con información precisa de la reacción de los nuevos cultivares al SMS.

Bajo estas condiciones especiales de manejo, debe evitarse la siembra de cultivares de soja altamente susceptibles en campos con alto riesgo del SMS. Para el manejo del SMS y otras enfermedades edáficas, es fundamental mantener un registro de campo de cuándo y dónde se presentaron las mismas. Los dispositivos portátiles de GPS pueden ser de utilidad para cumplir este objetivo, pero un buen plano del campo con las áreas problemáticas puede ser suficiente. Los campos severamente afectados con SMS deberían identificarse para sembrarlos más tarde y realizar en ellos operaciones que mejoren la permeabilidad del agua, incluyendo prácticas de labranza que corrijan la compactación o el drenaje. Finalmente, deberían sembrarse cultivares con algún grado de resistencia.

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